Hay platos que nacen para quedarse en el repertorio del gochismo elegante, y este es uno de ellos. Porque, a ver: si a un pobre puerro (que normalmente acaba cocido y tristón) le das sobrasada calentita, burrata derretida y un toque de horno, lo elevas al Olimpo de los entrantes que se recuerdan. No es light, no es vegano, pero es puro amor en formato vegetal.
Ingredientes
6
100 grs
1
puerros gruesos
sobrasada
burrata bien fresca
AOVE
Pimienta negra recién molida
Sal
Paso 1
Retira la parte verde oscura (guárdala para caldos si quieres) y quédate con los tallos blancos. Corta las raíces y retira la primera capa. Corta los puerros al largo (quedarán como «canoas»).
Paso 2
Ábrelos un poco a lo largo y pásalos por agua para asegurarte de que no tienen tierra. Sécalos bien.
Coloca los puerros en una fuente de horno con un buen chorro de AOVE, sal y pimienta. Ponlos con la parte plana hacia abajo.
Paso 3
Hornéalos en la parte baja del horno, precalentado a 180 °C, durante 15-20 minutos (según el grosor) hasta que estén dorados y tiernos.
Paso 4
Mientras tanto, retira la piel de la sobrasada y desmenúzala.
Paso 5
Pásala por una sartén a fuego medio para que suelte su grasilla sabrosa. Reserva.
Paso 6
Sirve los puerros con la cara dorada hacia arriba
Paso 7
Coloca la burrata sobre ellos y repártela a mano o con cuchara
Paso 8
Añade la sobrasada por encima, dejando que el calor funda la burrata un poco.
Paso final
Remata con un poco de pimienta negra recién molida y a gozar. Pan cerca, por si acaso.
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